Jr. Daniel Alomía Robles 125, Urb. Los Álamos. Santiago de Surco, Lima, Perú

©2019 by Gonzalo Alegría 

DIEGO ALEGRÍA

Mi hermano Diego murió adolescente, recién cumplidos los 15 años.  Él fue realmente, mi compañero de juegos, con el que jugaba a la pelota vasca en el patio de atrás, a los muñecos, a los carritos, o con las maderitas de distintos tamaños que mandó a hacer mi mamá para que pudiéramos construir edificios imaginarios (siempre asesorados arquitectónica y urbanísticamente por mi hermano mayor Ciro).  Cuando pasamos a la casa de Surco, nos bañábamos en la piscina todos, Diego incluidos, la mar de felices. Pero él se tiraba horas conmigo, nadando y charlando, porque éramos los dos pequeños.
Diego aprendió, desde niño, guitarra clásica con profesor particular, y ya estaba a punto de empezar a interpretar conciertos cuando falleció. Primer puesto de su clase infaliblemente,  falleció en una excursión escolar escalando en Marcahuasi, motivo por el cual su promoción en el Colegio SS.CC. La Recoleta llevó su nombre.


Diego fue hijo póstumo de mi padre, el escritor Ciro Alegría. Nació 5 meses después de muerto mi padre, en un parto difícil que casi mata a mi madre.  Desde pequeño era como un poco tímido y tristongo, como si su sino fuera no estar entre nosotros…
Por carácter, siempre fueron afines Diego y Ciro, mientras que somos muy similares mi hermana Ceci y yo.


La muerte de Diego fue un amargo trago que remeció profundamente a mi mami (Dora Varona) y a mi padre de crianza (Genaro), de forma que poco después, se refugiaron en su fe y se dedicaron a ser pastores y predicar un mundo mejor, tal vez menos cruel, con los indefensos, los buenos, los mansos, como lo fue, mi querido y extrañado hermano Diego.