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   UNIVERSIDAD EN EUROPA (PROF. EN CARLOS III° Y UPCO).

Pese a que por aquel entonces yo había creado junto a una amiga, la Asociación de Profesores Asociados de la UCM, siendo su Secretario General en ejercicio por aquel entonces, no quise acudir al rectorado para que no pareciera que estaba instrumentalizando la Asociación en mi propio interés. Así que, con gran pena, tuve que renunciar a mi plaza de Profesor en agosto de 1998. Ver constancia emitida por la UCM de años de servicio.

Obtuve mi puesto de Profesor en la UCM por concurso público de méritos en septiembre de 1989 y empecé a impartir clases ese mismo ciclo académico (que por entonces eran dos semestres al año).  Mi nombramiento se hizo efectivo pocos días después, en noviembre de 1989 como consta en mi Titulo de Profesor UCM .

 

Lamentablemente, a algunos malos elementos del Departamento de Economía Aplicada V, no les gustaba verme llegar en mi Volvo, hecho todo un banquero en tiempo record (1990) y optaron por boicotearme, mediante la elección de horarios. Aunque dichos Profesores eran a tiempo completo, elegían antes que yo, que era por definición (Profesor Asociado) un profesional de reconocido prestigio que colaboraba a tiempo parcial con la Universidad. Los de tiempo completo empezaron a dejarme horarios totalmente incompatibles con mi actividad de banquero (por las mañanas de Lunes a Viernes).

 

Pero al curso siguiente ya estaba integrado como Profesor Colaborador al equipo de Formación Continua de la Universidad Carlos III° de Madrid, que me permitía dar clases los fines de semana en un Diplomado llamado “Economía para no Economistas” que tenía entre su alumnado mayoritariamente a Ingenieros, Médicos y Abogados. Fue una experiencia docente muy bonita que abarcó de 1989 a 1993. En dicha ocasión, escribí un manual (material didáctico) denominado: “Fundamentos de Contabilidad y Financiación Empresarial” que afortunadamente, sí se salvó del olvido y pueden ver haciendo clic en:  Libros.

 

Finalmente, de 1994 a 1999, fui Profesor Asociado de Economía y Marketing Internacional en el Instituto de Postgrado y Formación Continua (ahora incorporado en la Escuela de Management conocida como ICAI-ICADE), en la Universidad Pontificia Comillas, Madrid. Allí entablé amistad con Cecilio del Moral Bello, gran financiero español, quien fuera por muchos años, Vicerrector de la UPCO.

 

En noviembre de 1999 me mudé a Londres, ocupando la plaza de Marketing Manager de la PanEuropean Division de LloydsTSB, por lo cual, tuve que abandonar, después de una década completa, mi actividad docente. Pero continué impartiendo conferencias y publicando investigaciones y material didáctico en Europa hasta el 2008, cuando volví al Perú.

 
 

UNIVERSIDAD: PROFESOR, INICIOS 

En mi despacho de Profesor 

Cuando se me acabó la Beca del Instituto de Cooperación Iberoamericana  (ICI) con la cual hice mis estudios completos de Sociología  (5 años lectivos) y uno de Economía, en tan solo 4 años temporales, pensé que dispondría del 5° año de beca pactado,  y 3° año de Economía. Pero no fue así, el ICI me dijo que si acabé antes Sociología, mejor para mí, y que debía volver a Perú. Pero mi escaso año suelto de Economía iba a ser muy mal convalidado en Perú. Así que opté por presentarme a la exigente “Beca de Formación de Personal Investigador (FPI) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), matriculándome en el Doctorado de Sociología Económica de la Complutense. Fueron dos años de cursos de doctorado en Sociología Económica, que simultaneé con segundo y tercero de Economía. Ver Becas.

Cuando debía cursar cuarto año de Economía, volví a quedarme sin beca. Pero vi un anuncio en el periódico que convocaba una plaza de Profesor Asociado en Economía  en el Departamento de Economía Aplicada V de mi antigua Facultad de Sociología y me presenté al concurso. Me traumé el día que fui a inscribirme y un Profesor del Departamento me dijo en voz baja: “ A ver chabal, tu eres libre de dejar el curriculum si quieres, pero quiero que sepas, que estas plazas tienen nombre y apellido”.  Por aquella época, ingresar de Profesor en la Universidad, incluía dedicarte años a hacer pasillo, ayudando a los Catedráticos a dar clases, investigar, etc., hasta que, por misericorde influencia, te daban un primer empleo de Profesor. Recuerdo que salí de allí desanimado, pensando que no lograría nada…

(PROFESOR DE ECONOMÍA EN LA UCM, MADRID)

Pero el día del concurso público de méritos, Dios se apiadó de mí. Oficialmente, yo no conocía a nadie de esos Profesores que formaban la mesa evaluadora. Cuatro Profesores que nunca tuve en clase. Pero en eso, llegó ni más ni menos que el que iba a fungir de Presidente del Tribunal, el Dr. José Luis Oya Carnicero, por entonces Decano de la Facultad de Sociología. Oya había sido mi Profesor en el segundo año de carrera, cuando en mi locura me matriculé de todo Segundo, mitad de Tercero y una de Cuarto. Recuerdo la simpatía que siempre me tuvo Oya, al verme llegar tan joven y afanado, a sus clases de cuarto siendo realmente alumno de segundo año. Y tuve la suerte de ser, pese a todo, su segundo mejor alumno en esa selecta asignatura de cuarto año que él me impartió. El alumno aventajado de Oya con el que compartí sus simpatías fue Heriberto Cairo Carou, que con el tiempo, se convirtió en el actual Decano de mi antigua Facultad de Sociología.

Lo cierto es que, milagrosamente, Oya me defendió a capa y espada. Exigió que se puntuaran las notas de cada concursante, de forma objetiva. Y yo tenía completos los dos años de cursos de Doctorado en Sociología Económica, los cinco de carrera de Sociología (con excelentes calificaciones) y además el Diplomado (Bachillerato) completo en Economía, más el dominio del inglés y el francés, y además, contaba con la “prosapia de intelectual latinoamericano”  defendió Oya la gran valía de la obra de mi padre. Tengo entendido que, a puerta cerrada, Oya ofreció que sacarían una nueva plaza en poco tiempo para la chica que supuestamente, aportaba sus nombres y apellidos a la plaza de profesor en concurso… El balotario de preguntas lo contesté recurriendo más a la Economía que a la Sociología, para destacar mi clara ventaja competitiva: la plaza era para enseñar Economía en Ciencias Políticas y Sociología y yo tenía las dos carreras: Economista (Diplomado que equivale a 3 años lectivos) y Sociólogo (Licenciado), además de mis dos años de Cursos de Doctorado en Sociología Económica completos.

Así, por obra y gracia de un Catedrático de valía (el Dr. Oya), y seguramente con la ayuda de Santo Tomás de Aquino y mi padre desde el cielo, entré a ser el Profesor más joven de la centenaria Universidad Complutense de Madrid  en 1989. Ver Título de Profesor. Yo empecé mis estudios en España en octubre de 1982,  es decir, que en 7 años  temporales obtuve el Título de Licenciado en Sociología (5 años lectivos), hice completos mis dos de Cursos de Doctorado en Sociología Económica (2 años lectivos) y 3 años de Diplomado en Economía. Los dos primeros años de Profesor, me sirvieron para terminar mis estudios de Economía (cuarto y quinto año de carrera) obteniendo mi Título de Licenciado en Economía en 1989. Al mismo tiempo, estuve estudiando  un MBA en ICADE (Universidad Pontifica Comillas), financiado con mi  propio salario de Profesor de Introducción a la Economía, en el Departamento de Economía Aplicada V, de la Facultad de Sociología de la Univ. Complutense.

 

En 1989 ya era Profesor de Economía en la Fac. de Sociología de la Univ. Complutense y a partir de julio de 1990, me incorporé de Jefe de Servicios Financieros a la Dirección de Empresas de Banco Atlántico, pasando mis clases de Profesor al turno de noche. Para entonces, yo había concluido 14 años de estudios académicos en 9 años temporales, incluidos 2 años más de experiencia laboral, trabajando como Profesor de Economía en la Univ. Complutense. En el Banco Atlántico, el Jefe del Área Jurídica, Oria Carnicero, me puso de apodo “el joven Profesor” ya que el Alcalde de Madrid era llamado “el Viejo Profesor”. Un apodo de lo más honroso, prueba de su amistad (ya que él era el bautizador oficial del banco y ponía apodos tremendos a más de uno).